Lunes, 14 de septiembre de 2026
Sobre mi retiro
El Tempo, el Cronos y el Kairós
Recientemente una alumna me regaló una belleza de mensaje hablándome del tempo de la vida.
El mensaje me recordó la importancia de respetar los tiempos.
De escuchar los susurros de la vida, que siempre —y generosamente— nos susurra sobre cuándo es el momento para hacer algo (o para no hacerlo).
Una cosa es el Cronos (el tiempo lineal) y otra es el Kairós (el momento exacto para algo).
Hace unos meses, mi reloj interno me dijo que era momento de parar.
Y eso es lo que hice: parar.
Algo menos de lo previsto, pero paré —casi por completo— mi actividad.
¿Por qué?
Porque sentía que era necesario hacerlo… ¿Hace falta alguna razón más?
No trato de ser soberbio con este comentario. Antes al contrario: para mí es un ejercicio de humildad.
Escuchar la vida y lo que te trae y hacerle caso es quitarse a uno de en medio.
Y hay que ser muy humilde para escuchar esa llamada, aunque de todas maneras el partido siempre termina así:
Vida 1- Yo 0.
(Es decir, business as usual).
En este caso, parar podría sonar antiintuitivo: ¿Por qué hacerlo?
Y la respuesta es esta:
Porque es lo que marca el tempo de la vida en ese momento. Y esa es razón suficiente para hacerlo.
Y ahora lo que te quiero contar:
He parado de trabajar pocas veces en mi vida, pero cada vez que lo he hecho he tenido epifanías decisivas.
Y también me ha pasado esta vez.
A veces también he tenido, claro, epifanías sin necesidad de dejar de trabajar durante un tiempo.
Pero cada vez que me he tomado una micro-jubilación ha pasado algo sorprendente.
Pero ojo, porque he trabajado a destajo pocas veces en mi vida, pero cada vez que lo he hecho también ha habido resultados extraordinarios.
¿Y cuál es el truco?
Respetar el tempo.
La propia vida lo marca. Hay veces que toca acelerar y hay veces que toca frenar.
Es sólo eso.
¿Y cómo sabes lo que toca?
Lo sabes. Si escuchas el tempo, créeme que lo sabes.
No sirve de nada intentar ir demasiado rápido, porque la vida te parará.
Tampoco sirve de nada trabajar menos que un liberado sindical de un ministerio de segunda clase, porque entonces no pasará nada interesante en tu vida.
Nada.
Independientemente de lo mucho que visualices y que lo desees. Nada.
En cualquier caso, cada cosa tiene su tempo.
Y respetarlo es un buen punto de partida.
Sergio Fernández
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